Ana Miriam Peláez

 

Inmersa en la meditación budista, la profundidad del silencio y el vacío, está realizando una serie de pinturas en encáustica concentradas en el color blanco. Es maestra de pintura y no deja de experimentar y de aprender cada vez que inicia una serie distinta.

“BUSCO UNA PINTURA MÁS SIMPLE Y MÁS PROFUNDA”

La colección de esculturas de Buda nos escucha, el orden de su estudio responde a la paz interior que busca.

LA AUSTERA PROFUNDIDAD

Me encanta esta relación de lo de adentro y lo de afuera, el paisaje interior y exterior, después la vida me llevó a los paisajes naturales. Soy una amante de la naturaleza, creo que como seres humanos compartimos este planeta y el mismo nivel de importancia en la vida. En ese sentido mi trabajo siempre se enfocó en obras orgánicas, flores, árboles, en mis inicios eran más representativos y fue disminuyendo hasta lo que hago ahora. Antes hacía una pintura mucho más barroca y a través de doce años busqué una pintura más simple pero a la vez más profunda. Encontré esta relación de lo simple con la vida espiritual y la meditación.

LOS MATERIALES DE LA OBRA

El material es materia de trabajo, el pigmento, la pintura, el óleo, es lo que te permite moldear tu imaginación, sin maestría técnica no puedes expresar nada. Es como el respirar, te permite vivir. ¿Para un escultor, qué tiene en sus manos Miguel Ángel? El mármol, el barro, la piedra, pues es un medio de expresión que va más allá, que se lo apropia uno. Para poderlo interiorizar y después salir obviamente hay un conocimiento técnico de cómo aplicar esta técnica y potenciarla. Es el caso de cualquier disciplina, uno va encontrando una metodología, a veces personal, a veces en libros. La misma meditación es una metodología, es un modo de hacer, y si lo haces correctamente puedes trascender a algo mejor.

EL CÍRCULO EN LA FORMA

Estoy fascinada con el círculo, en el arte occidental es la forma perfecta. Para el mundo espiritual es una forma que contiene todo y al mismo tiempo contiene nada, ése es el juego. El blanco es la parte central, es el que amalgama la pieza, es como la música, como el sonido, la pieza fue construida guardando silencio.

LAS FORMAS DE LA VIDA

El agua es el origen de la vida y de las formas celulares, de los árboles, de todos nosotros, está presente en la M. Aquí el círculo se convierte en óvalo, después en árbol, las líneas verticales que tiene de este lado son un paisaje y la luna redonda que se refleja en el agua.

LA M DE MILENIO Y LA CONTINUIDAD DE LA FORMA

La abstracción me parece un camino muy abierto y justamente para mí la M y también las letras del abecedario al final son formas, son síntesis, son abstracciones que unidas nos dan un lenguaje. Empecé la M primero observándola y busqué el origen de la M para basarme en algo que me llevó al movimiento del agua que es muy hermoso. Pensé en la M de Milenio, de meditación, de muerte y eso se va generando de una manera subjetiva y fue cuando empecé las partes de la M. Cada cara de la M es un pequeño cuadro que va unido a otro, mantienen una continuidad de color y de forma.

Movimiento
Óleo y encáustica sobre triplay de pino
39.5 x 44.5 x 16 cm
2014

 

 

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