El Danzón no. 2 del maestro Arturo Márquez, inspirada en la música de baile de salón, es una de las piezas más representativas de la música de concierto de nuestro país. El dibujo, realizado por el maestro Carlos Cárdenas, recrea la coreografía que se deja llevar por la cadencia sensual del danzón.

Arturo nos narra el proceso creativo: “El baile de salón siempre me ha llamado la atención. Especialmente a finales de los ochenta: 88, 89… Cuando empezó a estar en boga el baile en la Ciudad de México. En los noventa, aquella película de María Novaro, Danzón, maravillosa. Entonces estaba pasando también que yo quería cambiar. Porque estaba en la música contemporánea”.

Arturo estaba en la música experimental, nos dice: “Hice cosas loquísimas. A lo mejor ahora son más locas, pero en aquel tiempo era música muy experimental. En aquel momento, fue justamente el baile, la música popular de la Ciudad de México, de Veracruz, que se empezaron a fusionar con lo que yo estaba haciendo. Me fui a estudiar una maestría a finales de los ochenta, al California Institute of the Arts. Tiene jazz, world music y danza y tiene de todo. Ahí fue todo este movimiento, hicieron que me interesara la fusión de la música popular y la música de concierto. Entonces realmente no es música popular; es música de concierto. La música de concierto también tiene sus características. Realmente me apasionó bastante el baile. Recuerdo un salón en aquellos momentos, en 92, 93, que se llamaba el Salón Colonia, que ya no existe. Después de mi clase, que daba en la Escuela Superior de Música, yo me iba ahí a escuchar el danzón y a ver bailar. Estuve así durante un año y después ya salí con una maestría de escucha, de haber aprendido la manera de cómo hacen las melodías, cómo se toca la clave, cómo se toca la percusión, cómo se baila. Así fue. A partir del Danzón 1, que es anterior a este Danzón 2, he compuesto bastantes. En el 2004, compuse el Danzón 8, recientemente el Danzón 9, hace como tres años. Ahorita estoy terminando otro que es para instrumentos solos. Es una parte muy importante de lo que yo compongo”.

El dibujo que realizó Carlos Cárdenas se inspiró en dos elementos, en el Danzón no. 2 y en la observación de parejas bailando, nos cuenta Carlos: “Debo decir que no fue nada fácil. Expresar las impresiones musicales en un dibujo, y en blanco y negro, es complicado, porque el color siempre ha sido un recurso valioso para representar la carga emotiva de la música. Entonces decidí mi idea en una especie de analogía gráfica. Siempre he sido muy cercano a lo clásico, a esta idea del Renacimiento. Busqué un concepto sobrio, equilibrado, y que fuera claro. La pareja tenía que proyectar algo que, al mismo tiempo, fuese popular y construido con una solemnidad muy particular. Hice solamente a estos dos personajes que están bailando, que es la síntesis. Mis modelos estaban en una tarima. Eso provoca una sensación de respeto visual, le da cierta jerarquía. Hemos visto la imagen de muchas maneras, pero el hecho de representarla como en una relectura gráfica clásica, académica, le da la jerárquica. Es algo así como cuando estamos contemplando una escultura sobre su pedestal: sentimos esta jerarquía visual. Pensé en el dibujo como un proyecto escultórico. Busqué, en la posición de los dos personajes, un valor que se utilizaba en el renacimiento, que es esta “s”, que viaja  a partir de las cabezas de ellos y que culmina en la parte de abajo. Esta “s” manierista del siglo XVI, tenía una relación con lo musical”.

Danzón no. 2
Lápiz de grafito sobre papel
50 x 30 cm
2020

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