Emiliano Gironella

Amar y vivir dejan huella, de cada acto tenemos un rastro, que se puede leer en nuestros ojos, en nuestra forma de estar en silencio. Esta canción dejó huella en el público, y en la historia de nuestra música. Guadalupe Esparza, autor e intérprete en el grupo Bronco, narra la historia de la canción, mientras observamos la obra en monotipo de Emiliano Gironella.  

La canción pide olvidar, es un contraste decir algo tan duro, y acompañar esas palabras con un ritmo que provoca bailar y cantar, Lupe Esparza sabe ese secreto: “Las penas de amor a todos nos duelen de la misma manera, no existe en este mundo alguien que no haya sufrido una. Es mucho más fuerte y más intensa una pena de un amor imposible. Eso creo que duele mucho más. Alguien me dijo la historia de una muchachita de preparatoria, que está muy enamorada de una persona mayor que ella. La persona esta se da cuenta de que no van a tener un final feliz, y prefiere arrancar de raíz este amor, aunque duela, aunque mueran de pena y de tristeza, por necesitarnos el uno al otro, pero esto no va a tener un final feliz y nos vamos a hacer mucho daño. De esa historia surgió Que no quede huella. A nosotros los músicos, que peregrinamos por todas partes, por muchos países, mucha gente nos cuenta historias, y uno las aprovecha para hacer una canción, que uno nunca imagina que de repente puede ser parte de la vida de las personas”.

Los amores imposibles inspiran más que los amores posibles. Un amor imposible hiere más profundamente y deja más huella. Lupe se inspira es ese dolor: “Creo que un amor que de repente se nos va o te vas, o simplemente decide cambiar de camino y dormir en otra cama y tener otras caricias, de otra persona, eso te mata sólo de imaginarlo. Pero un amor imposible, con un enamoramiento real, que no piensas, solamente vives, disfrutas, sueñas, en esa persona, y sabes que no puede ser. Realmente muchas personas no tienen el valor de aceptar que eso no funciona. A uno le gusta meterse entre las patas de los caballos y ya después veremos qué pasa”.   

La interpretación de Emiliano es una impresión en monotipo, característico de su estilo: “Que no quede huella es una de las piezas fundamentales de la música popular mexicana, me da un orgullo poderla ilustrar. Me fui por una parte más poética Que no quede huella de los besos que te di. La flor, la idea de las alas, que es la historia de amor que se la lleva el viento. El símbolo del viento son las alas de un pájaro. Las historias de amor difíciles son las que pasan a la historia, entiendo perfectamente cómo lo representas. La anécdota que dices: los músicos, como los militares y la iglesia están en todas partes. Las historias las encuentres en los lugares más peculiares”.

“Arrancarla de mi alma y mi ser, y de aquel amor que quema mi piel, que no quede nada”, cantamos con Lupe, la inspiración es honestidad, un compositor no le puede mentir a miles y miles de personas, cantar a coro es aceptar que esa canción nos ha quemado la piel.

Que no quede huella
Monotipo
50 x 30 cm
2020

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