Jazzamoart

 

Jazz, amor y arte. Jazzamoart. Son sus tres pasiones, el sentido de su vida, alrededor de ellas ha creado su obra, con variaciones interminables sobre temas que, para muchos, parecerían agotados. Bohemio total, recibir a sus amigos, compartir su pintura y sus ritmos es parte de su vida en el arte. Finalmente la razón de mi vida, todas las vertientes que puedas encontrar en lo que es el jazz en mi vida, en el amor y en el arte.

“PINTO PARA QUE NO ME LLEVE LA CHINGADA”

Su taller tiene un piano que es una escultura, pinturas de gran formato que reinterpretan a Rembrandt y la atmósfera de libertad absoluta.

EL GRITO DEL PINTOR

Pintar es la acción diaria que me mantiene vivo, incluso, por la cuestión de la vida que tenemos, con tantas atrocidades, tantas vivencias cabronas. Yo digo: “pinto para que no me lleve la chingada”. Esto es cierto, dicho de una manera más suave puede ser: “el arte es salvación”. Todos los demonios, las pendejadas, en lugar de agarrarte a golpes o hacer tarugadas, mejor las pintas. Ahí hay una catarsis y una manera de vaciar todas las emociones y de mantenerte vivo.

MÁS ALLÁ DEL TEMA

El arte y la temática o los motivos que me hacen pintar se vuelven obsesión. Algunos críticos en México me critican superficialmente y dicen: “Jazzamoart siempre sale con su chingadera del jazz o con su saxofón”. Eso es simplemente mi pretexto para el discurso estrictamente pictórico. La música desde luego existe y nutre pero lo que importa es cómo pinté el saxofón en 1970 y cómo lo pinté ahora. Ahí está la obsesión de no repetirme y seguramente voy a pintar saxofones y músicos toda la vida, seguirá siendo un 80% de mi trabajo. Cualquier cosa la puedo abordar y convertirla en una emoción pintada.

LA ESCULTURA LÚDICA

En primera soy más pintor que escultor pero desde niño siempre tuve el placer de coleccionar juguetes de esos que ya casi no existen, o más bien, existen pero ya casi ningún niño los usa. Juguetes de hojalata, de madera, etcétera, sobre todo de mi pueblo, alfeñiques. Además de jugar con la plastilina, pues era bonito sentir el barro y batirse, tallar madera, cortarla, clavarla. Después, al dominar el oficio puedes hacer lo que quieras. He tratado que haya una correspondencia plena entre lo que pinto y lo que hago en escultura. Algunas de mis esculturas de fierro están soldadas por mí y dobladas a punta de fregadazos, a la vieja usanza de los talleres antiguos.

SOÑAR CON EL ARTE

El arte son horas brocha, o sea trabajo. De los 365 días del año por lo menos 300 trabajo. Trabajo en los sueños, se ríen en mi casa porque les digo que cuando estoy dormido estoy trabajando. Sueño muchas cosas feas, trágicas o a veces pesadillas que finalmente desembocan en arte. A veces sueño las soluciones plásticas para resolver algo que no lo pude resolver en el taller. He llegado a una locura que me parece maravillosa, estoy soñando algo pesadillesco, muy fuerte, despierto, me vuelvo a dormir y sigue como si le hubiera puesto pausa a la película.

LA M DE MILENIO Y EL RITMO DE JAZZAMOART

Ahí está la geometría, en la letra M, la frialdad está en su monumentalidad y en que es pesada en todos los sentidos y eso me gusta mucho. Le puse música a la M y para romper un poco esa geometría y la rigidez puse estos pequeños personajes que la habitan.

Trío del Milenio
Óleo y añadiduras de madera y óleo sobre triplay de pino
48 x 45 x 22 cm
2014

 

 

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