Jonathan Gómez Reséndiz

 

Escultor y pintor, recrea la fantasía y le da una realidad imposible pero extrañamente veraz. Trabaja con todo tipo de materiales para buscar una coherencia que destroza con sus ensambles orgánicos, no quiere ser hiperrealista, está detrás de la imaginación alterada.

“PERCIBO EL CUERPO DESDE OTRO PUNTO, NO POR LA PERFECCIÓN, SINO POR LA ANOMALÍA”

Nos recibe en su estudio con un humanoide, un cíclope con pies que parecen manos. Un ser fantástico que emerge de la geometría de la letra M.

FANTASÍA ESCULTÓRICA

Desde niño me ha gustado la ciencia ficción y la fantasía. Empecé a modelar piezas de plastilina, personajes propios y copiándolos de las películas, eso me dio mucho manejo de los materiales y de la estética de las piezas. Poco a poco se fue enfocando hacia un mismo punto en específico y me gustó llevarlo al cuerpo humano, ya no tanto en una recreación perfecta —que si lo hago constantemente—, pero prefiero hacer otra cosa, no busco una recreación perfecta.

LA MIMESIS NO ES LA META

La mimesis no era lo que me llamaba la atención, hasta cierto punto sí, pero me gusta que exista un rompimiento, crear un juego con la piel, la carne, los vellos, las uñas, incluso en la reconstrucción del cuerpo. Es una manera diferente de percibir el cuerpo, antes lo esculpían de una manera muy perfecta, incluso en este momento está el auge de las figuras hiperrealistas como Ron Mueck y, para mí, las observo y me expresa el cuerpo, pero es como ver una pintura hiperrealista que es tan detallada, que a veces me deja hueco, me deja vacío.

REINVENTAR LA ANATOMÍA

Está basada en todo lo que es la piel, lo que podemos encontrar adentro de un cuerpo humano, incluso en deshacerlo y rehacerlo, eso genera una especie de sentimiento raro, de morbo, de provocación. Cuando el cuerpo se deconstruye, cuando algo no está fijo en su lugar la mente se desata, pensamos que algo está mal, algo no está bien aquí y genera una tensión. A mí me horroriza un poco que algo no esté en su lugar en un cuerpo, me saca de onda… pero a la vez me llama la atención ver cómo funciona el cuerpo de otra manera, me hace percibirlo desde otro punto y no por la perfección, sino por la anomalía.

LA LETRA M CONVERTIDA EN HUMANOIDE

Me imaginé cómo sería esta M si estuviera cubierta de piel o si tuviera órganos y un movimiento autónomo. Partí de ahí para hacer una serie de diseños, y se fue construyendo sobre la letra que era la estructura, fue evolucionando. Es como si estuviéramos viendo el cuerpo junto, en una sola vista, compacto. La percepción de la desnudez del cuerpo es que esté la piel expuesta, sin la ropa. La piel es como conocemos a nuestro cuerpo, a nuestra sensibilidad, percibimos y podemos sentir a los personajes, ver qué tan suaves son. Creo que analizando hay una atracción semejante, primero a lo orgánico, a esa sensación viva, que se pueda mover, y después nos damos cuenta de que no todo está… no son rodillas, no tienen esas protuberancias, no tiene esas proporciones, nada en realidad encaja pero cada quien lo construye en su imaginación.

Metapellis
Fibra de vidrio sculpey sobre espuma de poliuretano y madera
38 x 46 x 24.5 cm
2014

 

 

Compartir este artista