París, son amantes, 1942, la guerra. Ella es una de las mujeres más hermosas del cine, Ingrid Bergman; él, Humphrey Bogart. Bailan en un centro nocturno, bajo una esfera de espejos; ella trae un vestido blanco de seda y son felices a pesar de la guerra. La canción que se escucha al fondo, es Perfidia, de don Alberto Domínguez; la película, Casablanca. La artista Maritza Morillas, dibuja un autorretrato para esta canción.

Los artistas escuchan y analizan las canciones, nos dice Maritza: “Es un bolero precioso, y el contraste, se me hace un nombre bastante fuerte, para una canción que realmente no ofrece el rencor de una traición”.

 “Mujer, si puedes tú con Dios hablar, pregúntame si alguna vez te he dejado de adorar”.

El dibujo inicia en una frase de la canción: “Para qué quiero otros besos si tus labios no me quieren ya besar”. Maritza describe el proceso de su obra: “Fue el cuarto dibujo que empecé. Fue un proceso, que creo que fue muy rico. Empecé con un corazón y un ojo llorando, que era una representación del mar, cuando dice “espejo de mi corazón, las veces que me has visto llorar la perfidia de tu amor”. No me gustó y lo cambié por otra visión, de una mujer llorando o recibiendo una traición. Seguía sin gustarme, sin tener un sentido con la letra y la melodía. Seguí buscando, incluso hasta con una técnica de dibujo distinta”.

La técnica llevó a Maritza a la respuesta de la imagen deseada: “Fue una técnica que hizo que el dibujo quedara más sublime, más fino, con más cuidado, es tinta de plata, utilicé punta de aluminio y lápiz de cera. Me llevó a una definición que no hubiera podido conseguir con el grafito. El tema siento que fue muy rico por el hecho de hacer a una mujer completamente tranquila, en paz. Simplemente está mirando hacia otro lado. Las aves que están a su alrededor siempre han utilizado para simbolizar la traición: es un cuervo. Lo manejé como si fuera un tapiz que está atrás de ella, no es algo que sea amenazador, que podría ser la traición de no querer o rechazar el amor de alguien. Me puse del lado de la persona a la que está dedicada la canción. No del autor: porque el protagonista es un hombre sufriendo”.

En un autorretrato, Maritza se involucra aún más, forma parte de la historia: “Es la primera vez que protagonizo una de mis piezas”. El arte es un vehículo de desahogo, el ritmo de la música emancipa las emociones, nos confiesa Maritza: “Al final esta idea de que tiene pájaros en la cabeza. En este caso, ahí va parte de mi historia personal, que son estos pájaros que traigo volando que hacen que lo refleje en mis piezas. Esta obra es muy personal. La canción para mí realmente fue una catársis, justamente era algo que me estaba pasando en ese momento. Fue la mejor manera, de sacarlo, una manera positiva y bonita”.

Perfidia la han grabado infinidad de versiones y en otros idiomas. Esta canción y Frenesí son las canciones más importantes de la larga carrera de Alberto Domínguez. Poética, misteriosa, evoca al amor perdido, al que “no se puede hallar”.

Perfidia
Punta de aluminio y lápiz de cera sobre papel
50 x 30 cm
2020

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