Mauricio Gómez Morín

 

Diseño grafico, ilustración, intervención de objetos, pintura, gráfica monumental, todo converge en su obra para crear su propio lenguaje. Vivió como una forma de educación los movimientos estudiantiles, los grupos de artistas, hasta regresar a sus cajas y objetos.

“ME CONTAGIÉ DE LA PASIÓN ENFERMA DEL ARTE”

Cualquier superficie es una excusa para pintar y dibujar sobre ella, su estudio está poblado de objetos transformados en obras.

EL DIBUJO COMO INICIO

Empecé como todos, en el lugar común, desde que era niño fui muralista rayando las paredes de mi casa. Mi padre que era arquitecto y me llevaba a dibujar las cúpulas de las iglesias del centro de la Ciudad de México, porque él tenía su estudió ahí en San Carlos, cuando la Facultad de Arquitectura estaba ahí en la escuela de San Carlos. Conocía muy bien las iglesias y conocía a los sacristanes y entonces nos subíamos algunos domingos a los techos a dibujar las cúpulas, es un género de dibujo en los arquitectos. Mi papá fue el incitador de este asunto. Seguí dibujando y haciendo cosas hasta que me di cuenta que eso era algo a lo que te podías dedicar toda la vida y entonces me contagié de la enfermedad, de la pasión enferma del arte.

EL OBJETO TRIDIMENSIONAL COMO SUPERFICIE PICTÓRICA

Siempre he juntado chácharas. No soy un coleccionista de antigüedades, más bien, los objetos me gustan y siempre ando juntando cosas. Por ahí en el año 85, 87, me invitaron a hacer un libro, y ya había hecho collage con objetos, este libro es La historia de la democracia en México, y dije: “pues voy a hacer unas cajas”, y la editora Mónica del Villar me dice: “¿Oye, conoces a este pintor, a este artista que se llama Joshep Cornell?” Quedé deslumbrado, porque era lo que yo estaba intentando hacer. Desde ahí he estado haciendo cajas fundamentalmente e interviniendo objetos que tienen una historia y que tienen esa carga, esa energía humana como objeto. De repente levanto un pedazo de suela que está en el piso y lo incorporo en mis cajas, trato de recuperar y poner en escena ese tipo de objetos. No lo hago todo el tiempo, va y viene, va y viene, pero sistemáticamente he estado haciendo cosas, hasta en el año 2104 que monté una exposición de casi puras cajas y objetos.

LOS OJOS DE LA INFORMACIÓNEN LA M DE MILENIO

El proyecto fue intervenirla en dos grandes ataques, uno es pictórico, que es en el que estamos ahora, que es una base rojo óxido que es la base para la hoja de oro, y mi idea de un Argos, el dios griego de los cien
ojos. Es el vigilante, es una idea que ya he trabajado mucho, incorporo los ojos a mis grabados, a las estampas. Es como siempre estar pensando en términos de la mirada, la mirada mía, la mirada del que observa, este diálogo, este juego de las miradas. Me pareció que era un motivo interesante para trabajarlo en la M de Milenio. Ha sido difícil porque la letra M a mí me cuesta trabajo porque me llamo Mauricio. Entonces digo: “chale, ¿por qué siempre estoy haciendo algo con esa metáfora de te ves, te miran? Ese diálogo de las miradas”.

La mirada y RReventa
Hoja de oro, temple, acrílico, clavos y alfileres sobre triplay de pino
41.5 x 44.5 x 19 cm (aprox.)
2015

 

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