Omar Campos 

En  su pintura está esa nostalgia del niño que comenzó dibujando a su familia.

“La pintura me obliga  a ser disciplinado para el resultado que quiero”

 

INICIOS

Entré a la carrera a los 25 años, en el 2012, desde entonces supe que a eso me quería dedicar y es a eso a lo que me dedico ahora. Después la Universidad cambia la escuela al campus de Arteaga, aquí en Coahuila, conocí mucho sobre técnicas, aprendí el grabado, escultura, cómo preparar los materiales para hacer escultura en cerámica.

DIBUJAR LA FAMILIA

De niño me llamó mucho la atención el tema de la figura humana, porque se me hacía un reto dibujar a una persona. Les decía a mis hermanas mayores que se sentaran en un banco para dibujarlas, obviamente eran dibujos de niño, era pura línea. Fui creciendo y desarrollando mi habilidad para el dibujo, mi mamá me decía dibújame o cosas así, y ya en secundaria me enfoqué más a conocer el rostro, a formarlo, a darle volumen al dibujo,  estar observando sombras para hacerlo un poco más profesional, para que se viera más real y ya después me clavé más en el realismo.

RETRATO ÉTNICO

Cada pintura se me hace un reto, y obviamente todos los rostros son diferentes y eso me lleva a ser más disciplinado en lo que voy a hacer para que me dé el resultado que quiero. Cuando hice los retratos sobre los negros Mascogos de Muzquiz, Coahuila, tuve que ir a conocer su vida, desde entrar a la cocina de la señora y ver cómo vivían, cómo se comportaban, y eso me ayudó mucho para retratar a las personas de ese lugar, me pareció muy interesante porque es una tribu que guarda todos esos rasgos de la negritud, ya hay niños que son las nuevas generaciones, pero guardan ese gen de sus antepasados.

EL TIEMPO DE LA MUERTE

En este cuadro, primero tardé un poco en resolver qué era lo que quería pintar, me había  decidido por una construcción vieja pero dije no, porque sentía que no era mío, que no era yo. De pronto dije: la muerte es lo que tenemos seguro en esta vida, y tarde o temprano nos va a llegar el tiempo de morir. Quise hacer una muerte tranquila, porque a mí me gustaría morir así, dormido, vemos muchas muertes muy violentas, aunque es inevitable que nos llegue a pasar algo porque todos estamos expuestos a eso. Recuerdo de niño que en casa de mi abuela, en la parte superior de la puerta se ponía esta sábila que puse en la pintura, porque se creía que absorbía todas las malas energías de la casa y se decía que si la sábila se secaba era porque había mucha energía mala y si se mantenía verde era porque todo estaba en paz. La llegué a ver en diferentes casas que mi mamá y yo visitábamos y era más en casas de gente ya mayor, ahora en la actualidad ya nadie utiliza eso, nadie pone esa plantita en las puertas.

SEMBLANZA

Concentrado en la figura humana y el retrato, estudió y vive en Saltillo, Coahuila, sus obras tratan de romper con el plano para manifestar el volumen del cuerpo, hacerlo más táctil. Es un pintor joven que está formando su lenguaje y su trayectoria.

Sueño Eterno 

Óleo sobre tela 

130×130 cm 

2019 

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