Omar Lezza

¿Existe el amor eterno? ¿Entre todas las emociones hay alguna que dure una eternidad? Que sea inquebrantable, que nada la trastoque o la pervierta. No lo sabemos, en eso se ha desgastado la poesía, la narrativa, el cine, en buscar y expresar ese amor que es capaz de perdurar y trascender, incluso, al objeto del amor mismo.

En Saltillo, Coahuila vive Omar Lezza, pintor emergente, interpreta la canción de Juan Gabriel, un clásico de la música mexicana, Amor Eterno. Dedicada a su madre que murió en 1974, Juan Gabriel es categórico, el lazo más persistente es el que estableció con el cariño materno.

“Si hablamos de eternidad, creo que es una cuestión de más allá. Podría ser a Dios, pero digamos a las personas que ya no están aquí, eso es la eternidad. Porque aquí no somos eternos, sólo estamos de paso y la eternidad es tal vez en otro lado”, dice Omar.

Lo hermoso de la canción de Juan Gabriel es que le jura amor eterno a alguien que se fue. Sabemos que jurar amor eterno en vida, es una aventura. “Amor eterno e inolvidable, tarde o temprano estaré contigo, para seguir amándonos”, es ambiguo, la pasión de Juan Gabriel podría ser la de dos amantes que se juran amarse después de la muerte, y es su madre el objeto de ese amor. Freud sabe lo que dice.

En el dibujo de Omar están convocadas la muerte y el sacrificio, la cuerda que simboliza ese lazo infinito, y el erotismo, que acompaña a todos los amores locos, el cuerpo efímero, el cráneo, y un reloj detenido, sin tiempo, así se debe amar. Freud, ponte tu corbata.

Se puede sentir amor eterno por el arte, por las obras de otros artistas, Omar confiesa un nombre “Caravaggio, no me canso de ver sus obras”. En dónde está la eternidad del artista, “En la práctica constante, estar en tu quehacer. Que sea auténtico, que no sea falso. No sólo hacerlo por seguir una moda o por seguir una corriente conceptual o contemporánea. En el caso de Caravaggio: él fue sincero”.

Creer que existe vida después de la muerte, es la fe del que ama eternamente, es la fe de esta canción, el sufrimiento es terrenal y la esperanza está en el reencuentro en un sitio sin tiempo, “Oscura soledad estoy viviendo, la misma soledad de tu sepulcro, tu eres el amor del cual yo tengo, el más triste recuerdo de Acapulco”. Freud nunca fue a Acapulco, si hubiera ido, también tendría un recuerdo triste.

La canción es un canto fúnebre, el dibujo de Omar lo refleja: “Es de las canciones más dolorosas que vamos a encontrar en México. Creo que en todos los funerales la ponen. Así no sea dedicada a la madre específicamente, hay partes de la canción, de la letra, son fuertísimas. Siempre te quiebras al escucharla. Porque es una pérdida irreparable. Saber que no va a volver, la madre, un hijo, un amigo. Tiene esta carga de dramatismo porque es una canción que habla de muerte”. “Cómo quisiera, ay, que tú vivieras, que tus ojitos jamás se hubieran cerrado nunca, y estar mirándolos”. Se cierran, esa es la fatalidad del destino.

Amor eterno
Grafito sobre papel
50 x 30 cm
2020

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