El rey de la arrogancia, la autosuficiencia, el amor propio sin límites que se canta a sí mismo. José Alfredo Jiménez, el mítico autor del alcohol, la noche, la cantina, las emociones exacerbadas. Omar Lezza dibuja El rey en un tatuaje y un gato que maúlla que “está afuera”.  

La voluntad en el arte es como dice José Alfredo: “No hay que llegar primero, pero hay que saber llegar”, trabajó como mesero, fue futbolista, y su vocación musical lo llevó a encontrar su destino, cuando el cantante y arpista Andrés Huesca escuchó el tema Yo, y lo grabó, iniciando a José Alfredo en una trayectoria de más de mil canciones.  Sin formación musical, con su pasión musical como única guía, hizo de la canción un desahogo emocional que hoy comparten miles de personas.

Somos lo que poseemos y tal vez lo único realmente que tenemos nuestro es el cuerpo. La figura humana por eso es anatomía, filosofía y religión. En el arte es la base de la formación y para muchos artistas es la base de su obra. Omar Lezza, pintor emergente de Saltillo, Coahuila, egresado de la Escuela de Artes Plásticas Rubén Herrera, de la Universidad Autónoma de Coahuila, así lo vive: “La figura humana la veo como la mejor creación que puede haber porque es perfecta. Puede regenerarse, en una enfermedad, puede sanarse el cuerpo en sí. A la vez es muy frágil, entonces ya no estás aquí. Tu cuerpo fue cuerpo y es todo.”

“Con dinero y sin dinero, yo hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley”, y así es, la palabra de José Alfredo es ley en sus canciones, en el torrente emocional que grita, invita a que la catarsis sea absoluta, pocos compositores están tan ligados al alcohol, a la noche interminable, a la depresión que encuentra su terapia en esas canciones.

La interpretación de la canción que hace Omar es un dibujo con un personal simbolismo, “El dibujo es la base del arte. Inclusive la pintura es dibujo, sólo que cambia la forma de hacerlo. Cuando me dijeron que tenía que dibujar, la verdad es que me emocioné bastante, porque el dibujo me gusta mucho. Es lo primordial que hago, ya sea que esté pintando en cualquier superficie: un lienzo, un muro, estoy dibujando”.

El rey de José Alfredo no tiene nada, no tiene reina, reino, dinero, pero es el rey, de su voluntad, es un rey de la rebeldía, la canción-declaración ególatra, y la interpretación de Omar es rebelde, antiliteral, “Al escuchar la canción, veía tintes un poco machistas o de ego de ese personaje de “yo me siento grande, a pesar de no tener nada,  de no ser nadie, pero sé que me vas a llorar cuando me vaya””. Él se gobierna solo, por así decirlo. Entonces Omar dibuja un gato, es el rey “precisamente, creo que la figura de los gatos, o de cualquier felino, siempre ha sido para mí de las más respetadas, por su temperamento, por su forma de ser. A un gato no lo tratas igual que a un perro, el gato hace lo que quiere, incluso un gato que vive en la calle es el rey, anda libre donde quiera; se sale de su casa; vuelve. Entonces por eso lo utilicé, con este trono, con los leoncitos de atrás ahí abajo, pretendiendo ser el rey de todo”.

Ser reyes de nuestras vidas o esclavos de nuestras emociones, o ser ese gato que vive, vaga y hace del rayo del sol su trono y reino.

 

El rey
Grafito sobre papel
50 x 30 cm
2020

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