Raúl Campos

Lo interesante del amor es que nadie sabe nada. Creemos que va a funcionar, o tememos que no va a funcionar, nos lanzamos entre la esperanza y el miedo. Esa es su belleza, porque nos iguala, a todos nos vuelve ignorantes.

¿Entonces cómo se escribe una canción de amor, de eso que tan poco sabemos? Luciano Luna mirando el dibujo de Raúl Campos, dice “son momentos en que el espíritu quiere hablar, el alma quiere hablar. Cuando escribo una canción, voy mucho a los sentimientos reales, tiene que haberme sucedido a mí”. La existencia es materia del arte, se canta con la misma pasión a lo que se quiere, que a lo que se odia.  Las canciones, los dibujos, están cargados de vivencias, de sueños, pesadillas, alucinaciones, esas imágenes llegan al espectador y sucede el fenómeno, el prodigio de la comunicación, y nos identificamos con esa obra.

Dice Luciano “las canciones trascienden por sí solas, porque al final son historias contadas, ¿entonces por qué trascienden? Porque la gente se identificó con ellas, porque le sucedió lo mismo”. Raúl escuchó la canción para dibujar, y escuchó a sus propias memorias, “sacando de experiencias personales, mezclando un poquito con la letra, se crea esta obra, influenciada por el desamor” y Luciano continúa “veo una carta, una mano y me cuenta la historia de la canción”, y podría escribir otra canción a partir del dibujo. “Pueden ser momentos tristes, una plática de alguien, una llamada triste, ver a alguien llorando, es donde empieza la necesidad de expresar los sentimientos”, autor y músico, la creación es un vicio cotidiano para Luciano y Raúl lo confirma: “Muy a menudo traigo mi sketchbook, y voy  caminando y pasan cosas, veo cosas, y las retengo en pequeños sketches, con los que al final, mezclándolo con la emoción, sale la obra”.

¿Escribir una canción es como pintar un cuadro y pintar un cuadro es como escribir una canción? Los dos artistas coinciden en que la condición es el convencimiento individual, el compromiso con esa obra y su perfección, “la canción para mí está terminada y le quito y le pongo y la mejoro, hasta que ya me siento pleno”, “me pasa todo el tiempo, de obras que me regresan de exposiciones, las tengo arrumbadas en mi estudio, y un día en la noche, de repente, es como… entonces le cambio y le quito, y le pongo, hasta que queda bien finalizada”.

La canción es determinante, es ese reclamo que no pide el amor, que rechaza la miseria de un abandono, “Te hubieras ido antes, por qué no te marchaste cuando aún no eras tan indispensable”, porque si el amor se va antes no le cantamos, porque ese vacío inspira una canción, o un dibujo. “Te hubieras ido antes y así ya no tendría estas ganas de rogarte”, en ese ruego, en ese instante nace una canción, se trasforma, el arte explota nuestras emociones, las utiliza, las exacerba, por eso al llegar al público reciben esas emociones, como un regalo que detonará la catarsis que canta a coro, que contempla una obra.

Te hubieras ido antes
Grafito, carboncillo y conté sobre papel
50 x 30 cm
2020

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