NO SOY EL AIRE

Es la canción de un rompimiento, de una despedida, advierte que no moriremos de amor, No soy el aire de Miguel Luna y el dibujo es de la maestra Rocío Coffeen. Respirar el aire viciado de una relación enferma, el adiós es la cura, la puerta que abre a la vida, el milagro de soltar y liberar el alma.

Los artistas, de alguna manera, recrean su vida personal en una obra de arte. Miguel nos cuenta su historia: “Qué ocurrió, no sé, así funcionan esos flashazos de inspiración. Esa frase que alguien me dijo a mí, un adiós en esas palabras, me retumbó. Me tumbó. La revertí, la regresé en una canción. Hice mi versión de lo que a mí me dijeron alguna vez, ese adiós terrible, sin anestesia, sin nada”.

Roció interpretó la canción con su muy personal estilo de dibujar y ver el mundo, el arte y su vida, nos platica: “Fue un honor poder interpretarla, un reto y un viaje al pasado. Leí la canción, la letra, y me remontó a cuando tenía 20 ó 22 años. Viví una experiencia similar a lo que dice la canción. Tuve una conexión muy fuerte con mi sentimiento al leerla, escucharla y después hacer este dibujo. En mi obra va implícito algún momento, alguna situación que pasé. Este dibujo refleja lo que sentí en ese momento, hace 22 años, con un amor, sentía que era el amor de mi vida. Ese amor llegó un día y me dijo que ya no me quería”.  

El artista puede convertir el dolor en una obra de arte, los artistas se exponen. Se abren al mundo, Miguel profundiza: “Te desnudas. A mí me pasaba cuando recién enseñaba mis primeras canciones, siendo adolescente; se las mostraba a mis amigos y sentía que me desnudaba. Mucho de lo que tú escribes es inherente a ti. Aunque hay otras cosas que son ficción. Entre esa ficción y esa realidad estás tú, ahí en esa obra”.

Rocío nos describe su dibujo: “Está respirando. Es una especie de aparato, esa luna representa una guadaña y, a la vez, las ilusiones, los sueños que tiene uno cuando está enamorado. La guadaña corta de tajo esa libertad que te da terminar con algo, que para ti ya no es bueno. Hay un corazón de cabeza, es un amor que no está funcionando y ella está aferrada a seguir respirando ese amor, de un aire viciado. Sostiene esta cuerda, porque es un juego perverso, por no ver la realidad. Tiene cubiertos los ojos y los oídos, porque no quiere ver y no quiere escuchar, más que su propia verdad”.

En el arte hay artistas que se aferran a un estilo, a una canción, con algo que ya tuvo éxito y lo repiten, romper es lo difícil, nos dice Rocío: “Con mucho dolor y angustia. A veces es inevitable caer en lo mismo, y tienes que romper para no seguirte repitiendo. Son las famosas las crisis creativas, son terribles, pero te ayudan a romper con lo que ya estabas haciendo. Es un reto hacer cosas diferentes”.

Miguel nos dice su experiencia: “Hay que romper de tajo y cuajo o de raíz, de una cosa que ya hiciste. Escribí No soy el aire, pues a seguir con otra cosa distinta, en otro género, en otro ritmo, con otro lenguaje. Detesto eso de la repetición. Muchas veces los colegas confunden y dicen, y no salen de es mi estilo lo mismo. Hacen la misma canción con 40 o mil versiones o mil letras. Creo que cada canción es única y hay que buscarla. Prefiero irme del tingo al tango en los géneros, en los ritmos, en los estilos musicales, así espero no repetirme nunca”.

Nos queda la libertad de poder cambiar con honestidad. No tener miedo a la libertad. El arte es el aire.

No soy el aire
Grafito sobre papel
50 x 30 cm
2020

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