Rodolfo Baeza 

Asomarse al futuro es tentación y terror, Rodolfo Baeza pinta su propia catarsis.

“Empezar a pintar fue el comienzo de un viaje interminable”

 

TIEMPO DE PINTAR 

Empiezo a pintar y empiezo a vivir, el reloj inicia de cero y la mancha invisible del futuro, que realmente no existe, me llama a sentir más, a estar consciente de mi felicidad y perseguir esa plenitud que me da la pintura y que me da el arte. Sentí mucho miedo pero he aprendido que mientras más miedo te dé, más vale la pena intentarlo y al final se logra.

 EL RETRATO

Me interesa mucho la otredad, quién es esa otra persona, pensando en lo que yo creo que soy, porque no lo sabemos, estamos buscando. Me interesa el interior de la otra persona, lo que emana y me aporta cuando hablamos, lo que dice su mirada, su historia, adentrándome al hacer un retrato. Conversamos varios días, porque cualquiera pensaría que con la foto ya está, no, a mí me interesa la persona para  lograr control de calidad, no solo técnica sino también de forma. Cada retrato es distinto y me representa un reto diferente por el rostro y  por lo que hay adentro.

EL ROSTRO DEL FUTURO

Ya traía un rollo precisamente del tiempo ¿cómo pasa el tiempo, está bien lo que estoy haciendo, voy a llegar a donde quiero llegar, tengo suficiente tiempo, no lo tengo? Entendí que no hay que ver ese lugar a donde se va a llegar porque no existe. Me senté muchos días a pensar cómo voy a interpretar el tiempo y dije ¿qué es lo que me da miedo del tiempo? El futuro. Esta pintura se llama “Futuro”. El miedo al futuro es lo que yo llamo futurear, especular, lo único que hace es tensarte y ponerte en una situación de desventaja y no te lleva a nada.

SIN MIEDO, SIN CULPA

Quería hablar sobre lo positivo que es para mí el tiempo ahora que entiendo cómo llevarlo y ser feliz, y lo que salió fue el miedo al futuro.  El rostro que pinté está gritando desconsolado, en la obscuridad, en un hoyo. Cuando trabajo no boceto, dejo que la pintura vaya dándose sobre la marcha. Tenía el rostro en la mente, entré al lienzo y puse dos rostros, puse otros elementos que ya no están, fui quitando, poniendo y todo se redujo a un grito desesperado, a un instante donde no sabes qué viene y no sabes cómo estar en lo que estás sin pensar en lo que puede ser que venga o puede ser que no.

CATARSIS DEL PRESENTE

Es liberador, porque cuando estás pintando estás presente, es como una meditación. Me concentro en lo que quiero decir, pero sobretodo me concentro en las pinceladas, en el choque del pincel con el lienzo, en el deslizamiento, en ese instante que es el presente total. El miedo es pensar hacia atrás o hacia delante, sí estás en el momento presente, el miedo desaparece, porque se te quita esa resistencia a las cosas y fluyes.

SEMBLANZA

Decidido a dedicarse a la pintura y al arte, cerró su compañía de diseño gráfico y cambio radicalmente su vida. Vive y trabaja en la Ciudad de Mérida, Yucatán, se ha especializado en retrato y en dibujo, sin miedo experimenta en temas y lenguajes.

Futuro

Óleo sobre tela

130×130 cm

2019

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